palabradiaria:
Lo escucho lo leo y lo siento todo el día. Cuando voy caminando por las calles y veo que las hojas aún no se caen de los árboles y hay perros que ladran porque odio sus ladridos les levanto el dedo para que se jodan. Los míos me gustan y los quiero, cuando llego a casa los juego.
Ahora es cuando más te entiendo, en lo práctico no tengo dramas aun horrible irse y demorarse dos horas en llegar y sentarse en el suelo y pensar y que rompan las ventanas para que entre el frío o que salga el calor.
Da lo mismo lo que piensen de ti, nadie es tonto ni gordo ni feo ni triste ni feliz ni callado ni maraco o maraca hasta que te lo creas o les des la verdad. Nadie tiene razón. De hecho, hoy iba caminando y mi perro me siguió y me fui y estaba donde mismo cuando me devolví. No sé si fue lo mejor del día o si me quiere o si lo quiero o si se aburrió.
Lo escucho y lo leo todo el día. Anémic Cinéma da vueltas y no sé francés. Me gusta escribir pero tampoco sé mucho inglés, menos portugués ni chino ni latín, me falta calle porque apenas abarco un poco, pero amo todo lo que alcanzo. Lo quiero ver girar todas las noches.
Como cuando nos quedamos acostados y pareciese que el suelo es el lugar correcto para todo lo demás, pero no para nosotros, no para nosotros. Cuando hablas de noche y no te entiendo porque estás durmiendo y yo invento todo para abrazarte incluso si mañana me duelen los brazos. Qué más da lo vale, por Chagall que sí lo vale.
No creo que me guste el frío ni menos el calor, no estar conforme es un infortunio. Ahora tengo los pies congelados y espero que una inyección me salve del dolor. Dolor vacuo no obstante dolor, siempre faltas en mi cama.
So lo escucho lo leo y lo siento todo el día. Toda la noche. Antes de dormir y cuando no deseo despertar. Cuando como o me tropiezo o estoy contigo. El problema es que no sé lo que es, quizás nada. Y qué importa, ahí está. Y no hablo de Dios –que latero-, hablo de ti y de mí y de los demás. Ahm; de mis perros y gatos también.

Anémic Cinéma - Marcel Duchamp